miércoles, 14 de septiembre de 2011

La llegada y otras situaciones variopintas.


Ya hace casi una semana que dejé Sevilla para venirme a vivir a Florencia. No puedo creer que en tan poco tiempo hayan sucedido tantas cosas.

He conocido a mucha gente nueva, tanto Españoles como Italianos, Franceses e incluso Etíopes.

Nada más llegar nos tocó recorrernos Florencia entera con las maletas, que como yo me esperaba, estaba hecha de adoquines, por lo que fue bastante pesado. El piso está muy bien, al margen de dos o tres cositas que ya estamos solucionando.

Esa noche decidimos empezar el año comiéndonos una pizza delante de Santa María del Fiore. No se puede describir esa sensación.


En cuanto a la ciudad… Creo que no se puede explicar con palabras. Cruzas una esquina y sin querer te encuentras con Santa Croce, en su inmensidad, y una estatua de Dante. Vas andando por el río y ves al fondo el Ponte Vecchio, reflejado por completo en el río. La piazza de la signoria, con sus réplicas del David de Miguel Ángel, El rapto de las Sabinas o Perseo. La cantidad de belleza de esta ciudad es insuperable.

La segunda noche comenzamos a conocer a otros Erasmus. Estuvimos tomando algo en Santa Croce y fuimos al Santo Spirito para finalmente acabar la noche en el “Twice”, que viene siendo como el Río Latino de Florencia, o para los que no sois de Sevilla, el sitio al que vas cuando ya no queda nada abierto o no te han dejado entrar en otros sitios.

El primer Domingo comenzaron a pasar las cosas más extrañas. Salimos a dar una vuelta con el resto de Erasmus, ellos finalmente se fueron a la Fortezza y nosotros decidimos ir a una “fiesta Reggae” que había en nuestra calle. Al llegar allí resultó ser un restaurante que estaba celebrando la llegada del Año nuevo Etíope. Había un grupo de etíopes bailando, y pusieron más tarde Reggae y algo de Ska. La noche la acabamos con otros Erasmus distintos y unos cuantos Italianos que habíamos conocido. Creo que fue la noche más extraña de mi vida, o por lo menos hasta ese momento.

Dos noches después, de nuevo con el grupo Erasmus original, tras el partido del Barça-Milan, nos dirigimos a Santa Croce de nuevo. Tras un buen rato allí en el que yo me encontraba cansado y con frío, se marcha la mayoría del grupo de nuevo al Twice, quedándonos Manu, Pedro y yo con un grupo de Italianos y Franceses que habían estado de Erasmus en Murcia y resultaron ser unos grandísimos tipos. Estuvimos aprendiendo bastante vocabulario nuevo y ciertas expresiones más del día a día.

Cuando nos estábamos despidiendo para irnos a dormir, llegó un grupo de americanos con un grupo de Italianos y una guitarra y comenzaron a cantar “tarantelas” y a bailar delante de la Iglesia. Nos unimos a ellos y allí estuvimos una hora más, acabando con la bamba para despedir la noche.

En definitiva, los días que menos íbamos buscando, han sido los que más hemos encontrado. No se puede describir todo esto, hay que vivirlo. Hay que irse de Erasmus.

No hay comentarios:

Publicar un comentario